Si existe un artista remachado en la historia de Chile, ese es Patricio Manns (3 de agosto de 1937), tanto por su rol político, musical —los que deja plasmados en obras como: “Vuelvo”, “Cuando me acuerdo de mi país”, “Samba landó”, “Palimpsesto”, “El cautivo de Til Til”, o “Bandido”—, como también por premiadas novelas: “Buenas noches los pastores”, “El corazón a contraluz”, “La vida privada de Emilio Dubois”, o “El lento silbido de los sables” (con más de treinta libros en su haber, entre novela, dramaturgia, y ensayos); razones suficientes para que sea postulado por universidades chilenas y extranjeras (donde estudian su obra), a los premios nacionales de literatura y de música.

Este fundador de “La Nueva Canción Chilena”, viene llegando de una gira por Suecia, Bélgica y Francia; recibiendo, además, un justo “Premio a la Trayectoria”, por parte de la Asociación de Comunicadores Hispanoamericanos, en actividades paralelas relacionadas con el reciente Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar (donde ganara en 2011, con su canción “De Pascua Lama”).  Dentro de este contexto, conversamos con este referente musical, en la intimidad de su hogar, parte, sólo parte de su fascinante historia.

Arriba, en la cordillera.

Revista Welldone (RWD): Un agrado saludarte, Patricio ¿En qué momento de tu vida nace ese profundo romance no sólo por la música, sino también por la literatura?

Patricio Manns (PM): En mi casa, que se ubicaba en la cordillera de Nahuelbuta, había guitarra y dos pianos, porque mi padre era jazzista y mi madre maestra. Mientras ella tocaba a Chopin, mi padre en el otro hacía lo mismo pero en modo jazz, y nosotros sentados al medio. En cuanto a libros, habían muchos, así es que empecé a leer, en forma natural, a los siete años, edad que ya me los devoraba.

RWD: Entonces, sí viviste arriba en la cordillera…

PM: Claro, desde las alturas se veía, Lumaco, Temuco, Angol, las luces de esas ciudades; al frente estaban todos los volcanes, de noche, veíamos espectáculos preciosos cuando hacían erupciones.

RWD: Fabuloso, para crear una de tus canciones más emblemáticas…

PM: Esa nace cuando estaba enfilando mi camino. Ya había empezado a trabajar con los Parra en la peña (Año 1965), y un productor me dice: “Necesito una canción tuya para un disco que se va a llamar “La Peña de los Parra”. Me senté esa noche a escribirla. En ella  aparecen esos volcanes, la cordillera, que enmarcan las vivencias de mi infancia y adolescencia. Solo, junto a cigarrillos, algo de vino, la hice, y se la llevo a las once de la mañana a Camilo Fernández, quien al verla, dice: “Ya, preparen el estudio, porque esta misma noche se graba esta canción tan bella”. Así es que al otro día ya era famosa”.

[Recuerda con orgullo, refiriéndose a esta obra elegida como “La mejor canción popular de todos los tiempos” (Festival del Huaso de Olmué. Año 2009)].

“La Nueva Canción Chilena”.

RWD: ¿Cómo eran esos días en la peña?

PM: Un día me encontraba en el camarín, cuando llega Víctor Jara desde Londres, nos servimos un vino, y me dice: “Te voy a mostrar una canción que acabo de hacer hace dos días en Inglaterra”, y me canta “Te recuerdo Amanda”: casi me puse a llorar. “Si hubiera sabido que te pondrías así, no te la canto”, me dice; “es que es preciosa”, le respondo. La estrenó esa noche. Nacían, en ese entonces, cosas muy bellas allí, quien llegaba a cantar llevaba sus obras más recientes. Así nació esto que llamaron: “La Nueva Canción Chilena”. Jamás quisimos crear eso, solo fue saliendo, hasta que nos dimos cuenta que en verdad estaba naciendo algo muy valioso para la historia chilena; nombre que se le debe al gran Ricardo García.

RWD: Existe otra historia fascinante, sobre una canción emblemática, claro que junto a Silvio Rodríguez.

PM: Recién llegado a Cuba (octubre de 1973), me visitaba todos los días Silvio, desde las once de la mañana hasta muy tarde. Un día, entre el ron y el vino, y nuestras guitarras, le digo: “Anoche, cuando te fuiste, empecé a crear esta canción, a ver si te gusta: “Cuando me acuerdo de mi país”, le encantó. Y me dice: “También te traje una, fresquita, a ver qué te parece”, y comienza a cantarme “Sueño con serpientes”, me fascinó, ahí mismo celebramos; así es que, lo digo con orgullo, fui la primera persona en el mundo en escuchar esa canción preciosa.

“Violeta Parra. La guitarra indócil”.

RWD: Háblanos de tu más reciente obra literaria…

PM: Esto lo escribí en 1976, cuando me encontraba en Francia. Se editó por primera vez en París, y luego en España, con éxito tremendo. Me dicen que me habían buscado porque tenía que ser yo quien describiera a Violeta, por el hecho de haberla conocido, compartido y cantado junto a ella; así nace (Violeta Parra. La guitarre indocile’. Les Editions du Cerf). La trabajé paralelo al grupo que estaba formando allá, llamado “Karaxú”, junto a un amigo querido y gran actor, Nelson Villagra (El chacal de Nahueltoro); y que ya pronto, esta segunda semana de marzo, reaparece en nuestro país”.

 

RWD: ¿Qué veremos en sus páginas?

PM: Esta historia es mí historia, como vi a Violeta. Hicimos varios viajes juntos, al norte, al sur, al extranjero, conversas privadas (hablábamos mucho del amor), viajes en avión, donde siempre nos sentábamos pegaditos; historias en la peña, etc. Y con palabras de Raúl Zurita”.

RWD: ¿Algún adelanto?

PM: Cuando fuimos a la Unión Soviética, llegamos a un cóctel maravilloso, para después desfilar por las calles de Moscú junto a Violeta, y todos bebiendo vodka, pasando frente al Kremlin.

RWD: ¿Era tan indócil?

PM: Muy indócil. Además, con solo escuchar “El Gavilán”, te das cuenta cómo introduce proposiciones nuevas con la guitarra, la que ya no es española, por la forma rupturista de trabajar con ella, y por su voz”.

RWD: ¿Qué se viene por estos días?

PM: Voy a Buenos Aires, a la Feria del Libro para presentarlo; también, a una feria de Antofagasta; conciertos con mi grupo con las canciones más famosas, y ese hermoso disco que lancé el año pasado: “La emoción de vivir”. Sigo cantando con mis amigos de “Intillimani Histórico”; y, obviamente, preparando mi cumpleaños ochenta, que pienso hacerlo en grande, al que ya estás invitado. [Espeta con vigor, como si tuviera sólo dos décadas de vida].

Desde la marina Con-Con, donde vive desde el 2000 (escuchando el sonido de las olas e inspirándose al igual que su amigo Neruda), se despide cordial junto a su musa amada, Alejandra Lastra (quien le acompaña por los caminos desde 1979), contando en la puerta que ya escribe un nuevo libro, del cual no quiere revelar su nombre. Es que es así, impredecible, es una leyenda viviente de la cual tenemos la dicha y honor de tener en nuestras páginas.

Julio Fernando San Martín.
Director Asociación de Comunicadores Hispanoamericanos.
Press Director in Fox Music USA.

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